Super Mario Odissey, más allá de la travesía

por | 10 Ene, 2018 | Videojuegos

AVISO: este artículo contiene spoilers

Super Mario Odyssey se ha coronado como uno de los mejores títulos del año. Es la perfecta redefinición del género de plataformas que él mismo protagonizó hace 30 años. Se trata del sucesor espiritual de Mario 64 y Sunshine, pero va mucho más allá. Una enorme variedad de posibilidades en el gameplay; nuevas localizaciones que invitan a la exploración; y la introducción de su fiel compañero Cappy, que añade a un sistema de movimiento muy bueno la posibilidad de manipular el entorno al completo. En su conjunto, una larga lista de características que hacen que este título sea maravilloso.

Pero hay algo que hace que esta nueva entrega sea completamente diferente al resto, algo que va mucho más allá de todas las características mencionadas. El concepto sobre el que han sido construidos sus pilares y engranajes, sobre el que pivota todo el hilo argumental y sus mecánicas jugables. Super Mario Odyssey es un viaje, una travesía, una odisea.

La obra no sólo toma prestado el término en su título, sino que nace de ese concepto. La estancia en cada nuevo planeta es siempre temporal. Aunque tenemos total libertad de exploración y está de la mano de cada uno decidir la calma con la que se toma cada “nivel”, llegado el momento debemos avanzar, continuar el viaje. Desde el principio ha sido fijado un objetivo, sabemos cuál es el final del recorrido: terminar de construir la nave y rescatar a Peach. Pero vamos a ahondar un poco más sobre esta idea, pues las semejanzas y referencias que encontramos en Super Mario Odyssey con los textos homéricos van mucho más allá de una simple palabra en un título.

En la antigüedad todas las composiciones literarias eran designadas como poemas. Entre los diferentes tipos que abarca el género se encuentra la odisea, término ligado a un poema épico atribuido al poeta Homero. El nombre hace honor al protagonista de la historia, Odiseo (Ulises).

Para quien le suene a chino, el poema relata una epopeya de aventuras sobre el tema del retorno al hogar dividido en dos grandes bloques argumentales. En primer lugar las desventuras de Ulises durante su largo viaje de regreso de la guerra de Troya. En segundo lugar, las dificultades del protagonista una vez regresado a su patria cuando lucha por ser reconocido por su esposa Penélope. Pero si tuviésemos que extraer la esencia, el motivo de ser del trayecto de Ulises desde Troya hasta Ítaca es el de la recuperación de una identidad fragmentada o, en otras palabras, el de la reconstrucción del ser a través de la memoria.

Volvamos ahora al comienzo de Super Mario Odyssey. Bowser destroza la gorra de Mario, el objeto más simbólico del fontanero y su principal muestra de identidad. Acto seguido entra en escena Cappy, el nuevo compañero de aventuras, y toma la forma del gorro de Mario. Este luce exactamente igual que el clásico sombrero que estamos acostumbrados a ver, a excepción de los ojos de Cappy en la parte superior. Es aquí donde vemos la primera referencia con la Odisea. El icono muere, para volver a renacer con nuevas habilidades. Se reconstruye el ser a partir de la memoria para dar lugar a una nueva versión del icono, tal y como Ulises se ve obligado a evolucionar a lo largo de su viaje.

Super Mario Odyssey

A partir de aquí comienza la aventura, un periplo por diferentes planetas cuyo motivo final es el retorno al hogar, que en esta ocasión no hace referencia a un espacio físico, sino a una persona: Peach.

En los poemas Ulises debe hacer frente a multitud de dificultades, desventuras que entorpecen su camino hacia la meta. En Super Mario Odyssey ocurre algo similar. Cada planeta es sinónimo de una nueva andanza, pero también un nuevo obstáculo. Un nuevo escenario con una temática, personajes e incluso estética siempre diferente al anterior, donde tendremos que enfrentar a un nuevo boss. Siempre la misma mecánica. Sin embargo, hay una sensación que se repite. Estamosde paso. Como bien nos indica el propio mapa en forma de folleto, somos turistas. El objetivo está claro: debemos conseguir las energilunas suficientes para reunir la energía necesaria para continuar avanzando. A pesar de que tenemos total libertad de exploración y resulta realmente entretenido examinar cada rincón porque todo en el escenario invita a hacerlo (y siempre existe esta motivación extra de “atraparlas todas”), es inevitable sentir cierta urgencia de progreso. Vamos, tenemos que salvar a Peach. Es lo que siempre hace Mario. Y viajamos al siguiente planeta, recogemos las energilunas necesarias y seguimos. Esto se repite una y otra vez hasta que llegamos al final, lo que nos lleva al segundo bloque argumental de la Odisea.

Una vez superadas todas las adversidades y alcanzado el destino, Ulises lucha por ser reconocido por su esposa Penélope, quien durante su ausencia había sido asediada por múltiples pretendientes. Algo similar le ocurre a Mario en su lucha contra Bowser. El conflicto es planteado desde los comienzos del juego y es que Bowser secuestra a Peach porque quiere casarse con ella. Y por si se nos había olvidado lo de la boda con tanto viaje, Mario se viste de gala para la ocasión para recordarnos que, desde un primer momento, estamos allí para interrumpir una boda y recuperar a la princesa.

Si se trata de un final más o menos feliz ya depende de cada uno. En esta ocasión Nintendo sí se aleja del famoso poemario, pues Peach parece pasar de ambos pretendientes. Como comentario personal he de decir que me pilló totalmente por sorpresa. Inconscientemente estaba molesta por tratarse de otra historia más de “chica en apuros que necesita ser salvada”. Y si bien sigo esperando el día en que tengamos a una Peach guerrera que salva a Mario (sería un planteamiento cuanto menos curioso), creo que este final es un pequeño paso que muestra parte del lavado de cara que Nintendo está llevando a cabo.

A modo de conclusión, es interesante como tanto los videojuegos, como el cine o la literatura continúan bebiendo e inspirándose en obras clásicas para crear nuevas historias y como estas siguen consiguiendo transmitir tantas cosas pasen los años que pasen. La Odisea es a día de hoy un referente en la narrativa y son muchas las obras que han nacido producto de sus versos. Super Mario Odyssey toma prestada su esencia para traernos, probablemente, la mejor versión del fontanero hasta el momento.