Los chicos de la banda

por | 3 Oct, 2020 | Cine

Ya estoy aquí otra vez. Hoy os traigo una película de la que no conocía absolutamente nada y me ha parecido una maravilla. «Los chicos de la banda«, estrenada en Netflix el pasado 30 de septiembre, es una adaptación de una obra de teatro de 1968  de Matt Crowley.

Dirigida por Ryan Murphy, quien últimamente nos ha dejando maravillas con su sello personal como AHS, Glee, the Politicia o Ratched (también de Netflix), vuelve a soprendernos con esta película que transcurre entre un salon de aun pequeño apartamento y una terraza, demostrando que sabiendo hacer las cosas, no se necesita nada más para hacer algo grande.

Argumento

La historia nos lleva a una fiesta de cumpleaños en un pequeño apartamento a finales de los años 60. Un grupo muy variopinto de amigos que se juntan para charlar, pasar una velada agradable y ponerse al día, hasta que el alcohol, las drogas y una vista inesperada (?) de un amigo de la adolescencia del anfitrión, hacen que la fiesta pase de ser divertida a desnudar el interior de cada uno de los personajes, dejando sobre la mesa temas como el miedo, la homofobia, la envidia, amores prohibidos, ira y un cumulo de sentimientos que les llevará al limite de su cordura y de su amistad.

Al igual que en su obra original, todos los actores del reparto son homosexuales. Jim ParsonsZachary QuintoMatt Bomer, Andrew Rannells, Charlie Carver, Robin de Jesus, Brian Hutchison, Michael Benjamin Washington y Tuc Watkins, tienen la suerte de poder ser abiertamente gay en el mundo de hoy en día, pero la historia que nos relatan no es así.

La obra  trata la realidad LGTB en la ciudad de Nueva York mucho antes de que esta fuera un tema que se pudiera tratar libremente. La película pasa por un amplio abanico de sentimientos y emociones, desde la comedia acida y gamberra hasta llevarnos a un drama que no dejará indiferente a nadie.

Lo que mas me ha gustado es el mimo con el que está tratado todo al rededor de la película, desde el vestuario, a la casa, la música, primeros planos de manos sujetando un vaso con hielo mientras al fondo uno de los protagonistas abre su alma al resto.

Como no, Ryan Murphy vuelve a deleitarnos con su maravillo control del color (sobre todo en flashbacks como el de la piscina o el encontronazo entre dos de los actores) jugando con rojos y azules. Toda la cinta tiene unos tonos sacados de aquella época, esos tonos pastel de los pantalones que combinaban ( o no) con colores chillones de camisas y pañuelos. Una paleta de colores cuidada con mucho mimo, que consiguen dar mas fuerza si cabe a cada uno de los personajes ( atentos al traje de Zachary Quinto).

Lo dicho, yo os voy a dejar el trailer para que os hagáis una idea de lo que podéis ver. A mi me ha encantado y ni me enteré de las 2h que dura el film. Está lleno de topicazos que, por suerte, hoy en día ya casi han desaparecido, pero en aquella época, eso era su realidad.

Un saludo, Gaer

PD: os dejo que esta noche monto una fiesta y tengo que ir a por hielo .